Las etiquetas de moda: lo que no es obligatorio
Cada cierto tiempo aparece una etiqueta nueva para alimentos de siempre, y muchas veces se repite la misma frase: "súper", "limpio", "saludable". Conviene mirar con calma detrás de esos adjetivos, porque varias tendencias de moda son útiles, otras son opcionales y otras ni siquiera hace falta seguir.
Sin gluten
El gluten está en el trigo, la cebada y el centeno. Para la gran mayoría de las personas no hay ninguna razón para retirarlo de la mesa, y la versión integral del pan sí aporta fibra. Si tienes una condición médica o una intolerancia diagnosticada, ahí sí la indicación es de un profesional de salud, no de una tendencia de internet.
Sin lactosa
En Colombia mucha gente convive con molestias digestivas al tomar leche sin saber bien por qué. Los productos deslactosados ayudan, pero también sirven otras opciones: yogur natural, queso maduro o leches vegetales. No hace falta eliminar la categoría completa para comer bien.
Sin azúcar
Un producto "sin azúcar" puede seguir teniendo mucha azúcar de otro tipo o ser alto en grasa y en sodio. El endulzante no lo convierte en comida ligera. Y la fruta entera, con su fibra, siempre le gana a un jugo.
Bajo en carbohidratos
Es un patrón muy restringido: casi nada de granos, poco pan y una carga alta de grasa y proteína. Puede ser difícil de sostener y no es necesario para tener una alimentación ordenada. Lo que sí sirve es la idea de fondo: que el plato tenga proteína, fibra y verduras, y que los granos no se lleven todo el espacio.
Sin grasa
Quitar la grasa no es quitarla del todo: necesitas algo de grasa para absorber vitaminas y para que la comida sepa bien. Los productos "0 % grasa" suelen compensar con más azúcar o con más sodio. Mejor un plato con una cucharada de aceite de oliva que un paquete sin grasa que sabe a cartón.
La mejor etiqueta para un alimento es que casi no necesite etiqueta: ingredientes que reconoces, listas cortas y nada que te frene al leerla.